«La espera» – Las voces mudas de los olivos.

 

Asoma hermosa la luz del alba

despiertan sin prisa a las mirlonas

se compadecen fieles de los cantos

de las pobres solteronas.

 

Y a lo lejos, un flojo tintineo resuena

que viaja por el sediento camino

bailan al compás de la mula torda

las garrafas con agua y vino.

 

Entre la negrura, divisan figuras borrosas

ya vienen, resuenan por los primeros

con lonas, rastrillos y de avellano las varas,

Ya vienen, los jornaleros.

 

Y los de atrás que nada ven

con ramajes que tocan el yermo suelo

anhelosos preguntan por donde van,

y se escucha a lo lejos, por el abuelo.

 

Un murmullo de lejanas campanas

con buen ritual mañanero

acerca el viento por la linde

del antiguo bandolero.

 

Con el agua escasa que cae del cielo

de manzanilla  y gordal henchidos

impacientes aguantan su cosecha

de verdales coloridos.

 

Se amarran mulas a un gran troncal

extienden lonas en los primeros

se zanja la espera de soledad

ya empiezan los jornaleros

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